Alonso Sánchez de Huelva Prenauta. Predescubridor de América | humildegrandeza.es

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Alonso Sánchez de Huelva Prenauta. Predescubridor de América

26-05-2022 Gustavo Castillo Rey

HUMILDE GRANDEZA pretende rescatar aquellos personajes históricos de nuestra provincia que, por las circunstancias que sea, han quedado en el injusto olvido a pesar de su impagable aportación a la historia de nuestra tierra y del mundo en muchos casos.

Un personaje que hasta ahora ha sido, de manera injusta, marginal para la historiografía e, incluso, no es más que un nombre para la mayoría de sus paisanos onubenses -donde al menos sí es conocido por sus múltiples espacios dedicados en la ciudad a su memoria (calle, parque, instituto donde estudió B.U.P. y C.O.U. quien les escribe y estatua-. Un silencio interesado que borró de las páginas de la historia un nombre y unos hechos que jamás debieron pasar inadvertidos: Alonso Sánchez de Huelva. El número de historiadores que confirman la existencia de Alonso Sánchez de Huelva (Vasconcellos, Lope de Gómara, Vignaud, Ovando, Oviedo y, sobre todo, Inca Garcilaso de la Vega) supera con creces al de aquellos que lo silencian o niegan. La gloria del descubrimiento pertenece a la Corona de España y a un puñado de hombres convencidos por los palermos hermanos Pinzón, que lo apoyaron tanto económicamente como arriesgando sus vidas aceptando el liderazgo de Colón.

Efectivamente, existió un predescubridor del Nuevo Mundo, de América, y ése no fue otro que Alonso Sánchez de Huelva. Esto no quiere eclipsar el mérito en esta aventura de Colón por haber aunado apoyos de gran importancia y su capacidad de convencer, apoyado sin duda en el palermo Martín Alonso Pinzón, que había ido de casa en casa y de taberna en taberna diciendo que él era el primero que se apuntaba a la causa dando a entender que confiaba en el éxito de la expedición tanto o más que el propio almirante Colón. ¿Cuántos marineros palermos, moguereños u onubenses se hubieran enrolado para navegar en la aventura por el mar tenebroso sin esta decidida iniciativa de Martín Alonso Pinzón?

ALONSO SÁNCHEZ DE HUELVA Prenauta. Predescubridor de América

En 1469 se celebró el matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón, dando así comienzo el recorrido histórico de la España de los Reyes Católicos. En 1492, España fue la primera nación europea en consolidar su unidad tal como la observamos hoy, aunque no fue una etapa exenta de dificultades. Según el denominado censo de Quintanilla de 1530, único fiable de la época, Castilla alcanzaba los 6.300.000 habitantes, Aragón 355.000, Cataluña 323.000 o Canarias 39.000; siendo el total de la población del país unos 7.400.000 habitantes.

Es en esa época cuando en las costas de Huelva y Cádiz abundaban los marinos expertos y atrevidos, unas veces pescadores y otras mercaderes, siendo Canarias una prolongación natural de Andalucía formando allí la base de su población. Durante las últimas décadas del siglo XV, el Condado de Niebla al que pertenecía la región de Huelva-Palos, constituía para la Corona, tanto por su situación geográfica como por la actividad de su gente, una base pronta a aportar carabelas (barco típico de la zona). Por ello, y porque en la zona ya existía esa conciencia orientada a las aventuras de ultramar, era un sitio privilegiado para convertirse en la base de cualquier expedición descubridora.

En la plaza de la Soledad, hacia la mitad del siglo XV,

En la plaza de la Soledad, hacia la mitad del siglo XV, nació en la Villa de Huelva un tal Alonso Sánchez. La Historia dejó de éste un breve pero apasionante relato sellado con la firma del Inca Garcilaso de la Vega (foto Patio Casa Colón) según el cual, cerca del año 1484, cuando Alonso Sánchez regresó moribundo de unas tierras lejanas a las que una gran tempestad le había arrastrado, fue recogido por Cristobal Colón en una isla de las Azores (isla Terceira) donde, casualmente, residía éste. Antes de morir, el desgraciado piloto contó al genovés los pormenores de su naufragio y el rumbo que había seguido en su periplo oceánico, datos que Colón guardó en secreto pero que, finalmente, no tuvo más remedio que revelar a ciertas personas allegadas a la corte castellana para conseguir el definitivo apoyo de los Reyes Católicos a su empresa de las Indias.

Garcilaso dejó escrito en sus COMENTARIOS REALES, pero no fue el único historiador con citas referentes a un piloto que facilitase a Colón el secreto de la existencia de unas tierras situadas muchas leguas a occidente y que no figuraba en la cartografía de la época. Hay autores que dan por cierta la existencia de Alonso Sánchez no sólo como la persona que facilitó al genovés los datos sobre dichas tierras sino, además como su predescubridor accidental.

Colón se tropezaría, materialmente, con aquella inmensa masa de tierra cuando buscaba un camino más corto hacia las Indias que evitase las largas navegaciones de la época y que, incluso para desgracia del almirante, éste murió sin saber que las islas a las que había llegado eran la antesala de un nuevo continente, el cual, para colmo de injusticias históricas, ni siquiera llevó su nombre.

Si entendemos que descubrir es dar a conocer lo hallado, eso mismo es lo que, primero, hizo Alonso Sánchez con Colón y hasta el propio hijo de Cristóbal Colón, Fernando, celoso historiador de la causa de su padre, admite que éste recibió de otros una serie de confidencias relativas a unas lejanas tierras allende el océano.

A Alonso Sánchez de Huelva no le cayó en suerte ir en la primera expedición colombina. Es más que probable que hubiese estado, incluso como piloto, en el rol de tripulación de alguna de aquellas carabelas y hasta quizás capitaneando la suya propia, más el destino quiso que muriese unos años antes de que Colón iniciara su gran aventura.

Durante todo el siglo XV la villa de Huelva fue motivo de interminables pleitos, encauzados hacia la posesión de la misma, por las grandes casas de la nobleza andaluza-castellana que la codiciaban. En 1401, Huelva, cuyos destinos iban unidos a los de Gibraleón, pasó a ser propiedad de los Medinaceli, mientras que la vecina población olontense quedó en poder de los Medina-Sidonia. A mediados de siglo, María de la Cerda, hija del tercer conde de Medinaceli, contrajo matrimonio con Juan de Guzmán, primer duque de Medina-Sidonia, con lo que ambas casas establecieron una unión que, por otra parte, iba a resultar conflictiva ante la ausencia de hijos que heredasen las propiedades comunes. La separación de ambos cónyuges en 1434 dio pie a la iniciación de eternos y constantes litigios.

ALONSO SÁNCHEZ DE HUELVA Prenauta. Predescubridor de América

En el siglo XV se produjeron ataques portugueses por tierra a varias localidades onubenses. Por mar, algunos pilotos con base en estas costas tuvieron que actuar, ocasionalmente, como corsarios en nombre de la causa castellana. Los pilotos de la comarca costera de Huelva tuvieron que dejar un tanto sus quehaceres habituales -la pesca o el transporte de mercaderías- para contribuir, con sus propias carabelas, a la guerra naval que Castilla sostenía con el vecino adversario.

Queda clara la pericia de los marinos de la costa sudoccidental, más exactamente de Palos, y de ahí el ‘seguro o patente de corso’ que las autoridades reales concedieron a los marineros de la costa onubense.

Tras el Tratado de Alcaçobas-Toledo de 1479 Portugal se reservaba para sí la expansión a lo largo de la costa africana en exclusiva, lo que permitió a los nautas de la costa onubense adentrarse cada vez más en el Atlántico y sólo reducir su actividad cercana a las islas oceánicas del único archipiélago que estaba en poder de Castilla: Canarias. En esta mitad del siglo XV, los Reyes Católicos aún no habían completado la Reconquista y las guerras civiles y sucesorias regaban de sangre los campos de Castilla.

Como era la villa bajo-medieval de Huelva donde naciese, hacia la segunda mitad del siglo XV, Alonso Sánchez. Según el profesor Ladero de Quesada, el primer censo general de cierta credibilidad que data del año 1534,  coloca a Huelva estaba cercana a los 5.000 habitantes. El núcleo o centro geométrico de la ciudad estaba en la actual Plaza de Quintero Báez (La Palmera), donde estaba el Cabezo del Molino de Viento rodeado de casas en sus laderas.

En la cima del Cabezo de San Pedro, desde donde de divisaban la ciudad y sus aledaños, se ubicaba el castillo de los duques de Medina-Sidonia, de planta cuadrangular y tenía 5 torreones (4 cuadrados y 1 octogonal), completado con una muralla rectangular con el castillo; ocupando la mitad de esta superficie interior y al lado existía un templo, bajo la advocación del apóstol San Pedro, y en él celebraba sus plenos el Ayuntamiento onubense. La pequeña ciudad fue expandiéndose desde los cabezos hasta el llano, contando ésta con dos entradas: una al N.O., por la calle de San Sebastián (camino de Trigueros y Sevilla), y otra, hacia el N., por la Vega Larga, hoy Paseo de Independencia, que la comunicaba con Gibraleón.

Imaginémonos las calles de esta Huelva del siglo XV: estrechas, con piso de tierra o empedrado en el mejor de los casos y flanqueadas por casas de una sola planta o dos a lo más, con las fachadas encaladas. Según Diego Díaz Hierro, los nombres de éstas eran tales como Cuesta de la Empedrada (C/. Aragón), Cuesta del Carnicero (Paseo de Buenos Aires y Menéndez Pidal), Calle Nueva (Avda. Pablo Rada) o Callejón del Agua (C/. Cardenal Cisneros). Esta Huelva conservaría aún las huellas de la Awnoba musulmana con innumerables e intrincados callejones de complicado trazado, aunque ya la población estaba totalmente cristianizada.

ALONSO SÁNCHEZ DE HUELVA Prenauta. Predescubridor de América

De las plazas, la principal era la de San Pedro, lugar de reunión del Consejo de la villa y centro neurálgico de la vida de ésta, con la categoría de ‘Mayor’. Muy cercana está la Plaza de la Soledad (siglo XIII), donde nació nuestro protagonista Alonso Sánchez de Huelva en una casa nada señorial, sino humilde y sencilla. La Plaza de las Monjas, tras abandonar los duques de Medina-Sidonia el Castillo y establecerse en su Palacio (situado en la actual C/. Palacios, edificio actual del establecimiento hostelero LA MAFIA), donde en su entrada principal aún podemos observar el blasón nobiliario de piedra con su escudo. También cercana estaba la Plaza de San Francisco (actual Ayto.) que ubicó un cuartel, cárcel y convento. Y, para terminar, no olvidamos la de La Merced. No podemos obviar en cuanto a iglesias que en los altos del Conquero ya existía el Santuario o ermita de Nuestra Señora de la Cinta, donde Colón estuvo a finales 1484 antes de llamar a las puertas del convento franciscano de La Rábida.

Colón sabía que La Tierra era esférica (en alguna ocasión escribió que tenía forma de pera) y pensó acertadamente que se podía navegar de meridiano en meridiano alrededor del globo y llegar de nuevo al punto de partida, pero atribuyó una dimensión mucho menor que la real. Creía que la distancia entre Las Canarias  y Japón (Cipango, en el siglo XV) era de 4.450 kms cuando son 19.600, ya que pensaba que la extensión del Atlántico era mucho menor. De ahí que, cuando llegó a Cuba, pensó que estaba en la actual Japón. Colón era reticente a la hora de admitir que sabía ciertas cosas a través de otros y siempre silenció esas ayudas hasta su muerte en 1506. Fue un hombre desconcertante, callado y ensimismado, introvertido como pocos y reservado hasta la desesperación.

El día que en las Azores arribó una carabela con 5 hombres moribundos, cuyo capitán dijo llamarse Alonso Sánchez y ser natural y vecino de Huelva, supo que había llegado su hora ‘H’. Colón poseía ya un valioso secreto antes de iniciar su aventura. En la obra de Fernández de Oviedo también aparece la sospecha de que Colón recibió información de un piloto que realizaba una travesía desde Canarias hasta Inglaterra y fue desviada forzosamente hacia occidente por unos fuertes vientos. El asunto de la carta de navegación que el náufrago dio al genovés es repetitivo -y lo mencionan todos los historiadores- acerca de cómo Colón pidió al marino enfermo que le anotara en un mapa el enclave de las tierras que accidentalmente había visitado, lo que aceleró el proceso para que Colón partiese de Portugal con destino a España. ¿Sería aquella carta la que ‘in extremis’, tuvo que mostrar un día a Martín Alonso Pinzón durante el primer viaje cuando la tripulación comenzó a mostrar lógicos signos de nerviosismo y desconfianza hacia sus jefes?

En su salida, nada más partir de la barra de Saltés, podría haber puesto rumbo de inmediato al oeste; pero puso proa hacia Canarias, signo de que era buen conocedor -al igual que los palermos hermanos Pinzón- tanto de los vientos como de los flujos de las corrientes marinas. Pizarro y Orellana, Torquemada y un interminable etcétera de autores siguen al Inca Garcilaso de la Vega (hijo del militar Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca que tomó el nombre cristiano de Isabel Suárez) mencionando el nombre del piloto Alonso Sánchez de Huelva.

ALONSO SÁNCHEZ DE HUELVA Prenauta. Predescubridor de América

      ¿Por qué Colón viajó a Huelva y no a otra ciudad o villa mayor de la época? Por varios motivos, como visitar a los familiares de los náufragos de la nave de Alonso Sánchez -cuestión de honor-,  visitar al hermano de su mujer que vivía en Huelva (un tal Muliarte), establecer contacto con las franciscanos de La Rábida que le introdujesen en la corte de los Reyes Católicos y buscar entre los prestigiosos marinos onubenses expertos en la navegación atlántica. Alonso Sánchez era un marino dedicado al transporte y venta de mercaderías entre Huelva, Canarias y Madeira durante el siglo XV. De Huelva llevaría a las islas afortunadas productos agrarios y cargaba frutos para Madeira y, de allí, volvía cargado de azúcar y conservas. Los portugueses habían inventado la carraca, embarcación con la que recorrieron las costas de África, que procedía de un prototipo árabe. Los andaluces modificaron este modelo portugués y lo convirtieron en carabelas, con 45 toneladas, con perfil cóncavo, ligeras como una cáscara de nuez flotando en el océano y fueron las primeras que llegaron y retornaron de América, mientras la Nao Santa María, que les doblaba en tonelaje, no regresó y se hundió en aguas antillanas en la nochebuena de 1492.

En sus últimas líneas. donde el Inca Garcilaso de la Vega relata los hechos del encuentro entre Colón y Alonso Sánchez de Huelva, utiliza literalmente la palabra GRANDEZA para loar a la pequeña villa de Huelva…. Sin duda alguna se refería a su esencia como tierra pequeña, pero grande en la valentía de sus marinos y hospitalidad de su gente. La HUMILDE GRANDEZA de Huelva…

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